El encontrar nuestra identidad como formadores, nos permite conocer nuestros alcances y sobre todo nuestras limitaciones, en el contexto de mejorar nuestra comunicación, integrar personalmente una disciplina escolar mutua basada en el respeto a los diferentes estilos de aprendizaje de los alumnos.
El término de ambivalencia nos envuelve en éstas emociones de reconocer situaciones tanto positivas como negativas, orientándose también a llegar a ser conformistas y no permitirnos disfrutar de la pasión del descubrimiento, pues “el enseñar no existe sin el aprender” de Paulo Freire.
Reconozco que no fuimos educados en los temas de didáctica y la pedagogía, pero la inquietud de dejar atrás la incertidumbre de acertar en el desempeño de una profesión que nos exige no errar, se encuentra la inquietud de investigar y capacitarnos continuamente, dejando y discriminando profesionalmente distractores como los que menciona Esteve.
Es no permitirnos que sea parte de nosotros esa apariencia de saber las cosas. Es demostrar ser competente, estudiando, prepararnos, para trasformar nuestro quehacer en procesos permanentes de la transformación escolar.
Tener presente siempre el reto, las formas del trabajar y la relación con los grupos, la forma en como conocemos a nuestros alumnos, como son, como aprenden, nuestras habilidades y estilos de enseñanza como maestros.
Innovar nuestro trabajo es una tarea diaria, pues logra llevar a cabo esta concepción, nos obliga a diferenciar la participación y el compromiso; este ultimo implica dedicar la propia vida.
Algunas secuencias del trabajo diario, donde las jornadas de trabajo son cortas, se destinan a rutinas que no son necesarias sin intención educativa, donde el único sentido es mantener solo ocupado el grupo y guardar la disciplina.
Necesitamos darle significado a lo emocionante que es descubrir y sorprendernos de las capacidades de los demás.
El disfrutar nuestro trabajo divirtiéndonos, y que la investigación surja de la sensibilidad que el maestro incluya en sus exposiciones, permitirá que el proceso de enseñanza – aprendizaje sea mutuo.
Esto nos involucra a mejorar la calidad de la experiencia de cada uno de los jóvenes, partiendo de lo que ya saben y de lo que son capaces de hacer, atendiendo con esto la diversidad en las aulas, articulando su transitar del nivel básico, al medio superior, y al superior
Hay que establecer un ambiente que motive despertar el interés de los alumnos, esto les permitirá alcanzar a los alumnos competencias que tal vez no estaban contempladas alcanzar o encontrar.
Tengo que conjuntar su conocimiento de los diferentes medio en que se desarrollan, conocer el lenguaje común y único del adolescente, lograr siempre su confianza para atender sus intereses
Nuestros jóvenes y nosotros nos encontramos en periodos de muchas exigencias, de mucha competencia, misma que nos permite modificar continuamente los criterios de enseñanza pero también de una evaluación con un campo muy amplio y fértil para promover estos desafíos personales
La enseñanza nos rescata, de la rutina, nos permite que los muchachos desarrollar su autonomía, para enfrentar con más conocimientos la creciente desigualdad social, y la escasa presencia de oportunidades, en todos los ámbitos. Involucrarnos en el costo de oportunidad, de estar cerca un maestro que quiere, que ambiciona ser útil con su explicación.
Encontrar al maestro, es encontrar confianza, es ir acompañado, su palabra incluye, y nos da autonomía.
La postura de cambio del maestro es vital para el desempeño y amplio desarrollo del alumno, pues es acercarse a sus necesidades básicas, a conocer su entorno, a conocer sus diversas formas de aprendizaje, y no podemos seguir pasando o no enfrentando una responsabilidad generacional de institución en institución, tenemos que ser sujetos con compromiso y romper la cadena que la escuela anterior o en turno tiene la culpa de los bajos aprovechamientos del alumnado.
Un buen desarrollo del aprendizaje está basado en las oportunidades y motivaciones que el maestro propicie, para que sus alumnos pongan en práctica, el lenguaje comunicativo y funcional (Hablar, Escuchar, Leer y Escribir); siendo este un elemento básico para favorecer la comprensión lectora.
Los motivos de ser maestro, lo llevan a enfrentar lo que quiere ser, enfrentando situaciones de desconcierto, de limitantes, se involucra en encontrar las soluciones prácticas, como los medios de comunicación que ejercen una influencia muy importante; encuentra que en zonas marginadas, el nivel escolar de los padres es escaso o nulo, y no hay una retroalimentación más en la familia.
Este proceso de reconversión involucra al maestro dentro de una especie de vulnerabilidad, entre su formación, sus conocimientos , sus estrategias metodológicas de impartir clases, hasta comprender que su servicio es más tangible, más cercano;, el aprendizaje de nuestros alumnos.
Esta misión del maestro, ocupó muchas décadas, donde los indicies de analfabetas fueron muy altos, pero su recompensa fue el encontrar que en su trabajo escuchaba ecos; la disponibilidad de recursos materiales, bibliográficos, videotecas, etc., hoy en día entrega al maestro y a los alumnos un basto horizonte de información, entendiendo que la primera tarea es encender el deseo de querer saber.
Con ésta función de la comunicación se busca fomentar y mantener el deseo de conocer, el interés y la motivación de aprender.
La comunicación e interacción entre el maestro y el alumno no únicamente se refiere a impartir materias sino también integrar al los jóvenes en una educación basada en valores: axiológicos, cívicos.
La educación es un derecho fundamental como medio del progreso individual del individuo.
Encontrar las formas adecuadas de comunicación y de expresión, ser sutiles y delicados en la utilización de los diferentes tonos y formas de entablar la comunicación, en los dos sentidos; saber escuchar, respetar las aportaciones, crear debates, realizar informes escritos, utilizar las TIC; identificar cuando la clase no es productiva, cambiar la practica, así como la secuencia didáctica, todo esto nos exige conocimiento, experiencia, disciplina para logra la empatía con nuestros alumnos.
Cada momento en el desarrollo de nuestras funciones como educador, implica implementar en los diversos espacios de evaluación, considerar puntos de acuerdo a cambiar, pues dejaran de ser operantes, para representar más un lastre que un medio para logra las competencias individuales y grupales.
Tenemos que lograr con la disciplina no un medio de prohibiciones, sino un gama de compromisos por lograr en el beneficio individual y colectivo evitando conflictos, que aún con la más grande intención de recuperarse, ya se quebranto la confianza en los actores principales. (Alumno – Maestro).
El criterio, la responsabilidad con que cada maestro aborde su práctica docente le permitirá, ser el mediador, el facilitador entre su función y el objetivo trazado, para acercar al joven al conocimiento previsto y planeado responsablemente, adaptarse a nuevos estilos de enseñanza – aprendizaje, solicitar y brindar apoyo a maestros como retroalimentación y a los alumnos como un medio adicional para lograr mejores niveles de enseñanza, si se presenta errores , reconocerlos, analizarlos y modificar nuestras posturas personales de cómo abordamos o como propinamos tal vez con nuestra actitud o aptitud el error
El orgullo de ser maestro, pasa a ser más manifiesto con a lectura de José Manuel Esteve: La aventura de ser maestro, gracias por incluirnos como colegas en esta oportunidad que tenemos de poder servir, encontrar la experiencia que solo los años le dan valor y sabor, por preocuparse y ocuparnos día a día a mejorar nuestra sociedad, a forjarla en valores que le permitan a las nuevas generaciones a desempeñarse en un mundo con exigencias, con grandes necesidades, con grandes diferencias, enseñar no es un simple proceso, al estudio critico, corresponde un enseñanza critica, debemos de ser más claros, menos cerrados, debemos de proveer las herramientas que le permitan a los jóvenes a construir sus propios conocimientos, sus propias experiencias.
El término de ambivalencia nos envuelve en éstas emociones de reconocer situaciones tanto positivas como negativas, orientándose también a llegar a ser conformistas y no permitirnos disfrutar de la pasión del descubrimiento, pues “el enseñar no existe sin el aprender” de Paulo Freire.
Reconozco que no fuimos educados en los temas de didáctica y la pedagogía, pero la inquietud de dejar atrás la incertidumbre de acertar en el desempeño de una profesión que nos exige no errar, se encuentra la inquietud de investigar y capacitarnos continuamente, dejando y discriminando profesionalmente distractores como los que menciona Esteve.
Es no permitirnos que sea parte de nosotros esa apariencia de saber las cosas. Es demostrar ser competente, estudiando, prepararnos, para trasformar nuestro quehacer en procesos permanentes de la transformación escolar.
Tener presente siempre el reto, las formas del trabajar y la relación con los grupos, la forma en como conocemos a nuestros alumnos, como son, como aprenden, nuestras habilidades y estilos de enseñanza como maestros.
Innovar nuestro trabajo es una tarea diaria, pues logra llevar a cabo esta concepción, nos obliga a diferenciar la participación y el compromiso; este ultimo implica dedicar la propia vida.
Algunas secuencias del trabajo diario, donde las jornadas de trabajo son cortas, se destinan a rutinas que no son necesarias sin intención educativa, donde el único sentido es mantener solo ocupado el grupo y guardar la disciplina.
Necesitamos darle significado a lo emocionante que es descubrir y sorprendernos de las capacidades de los demás.
El disfrutar nuestro trabajo divirtiéndonos, y que la investigación surja de la sensibilidad que el maestro incluya en sus exposiciones, permitirá que el proceso de enseñanza – aprendizaje sea mutuo.
Esto nos involucra a mejorar la calidad de la experiencia de cada uno de los jóvenes, partiendo de lo que ya saben y de lo que son capaces de hacer, atendiendo con esto la diversidad en las aulas, articulando su transitar del nivel básico, al medio superior, y al superior
Hay que establecer un ambiente que motive despertar el interés de los alumnos, esto les permitirá alcanzar a los alumnos competencias que tal vez no estaban contempladas alcanzar o encontrar.
Tengo que conjuntar su conocimiento de los diferentes medio en que se desarrollan, conocer el lenguaje común y único del adolescente, lograr siempre su confianza para atender sus intereses
Nuestros jóvenes y nosotros nos encontramos en periodos de muchas exigencias, de mucha competencia, misma que nos permite modificar continuamente los criterios de enseñanza pero también de una evaluación con un campo muy amplio y fértil para promover estos desafíos personales
La enseñanza nos rescata, de la rutina, nos permite que los muchachos desarrollar su autonomía, para enfrentar con más conocimientos la creciente desigualdad social, y la escasa presencia de oportunidades, en todos los ámbitos. Involucrarnos en el costo de oportunidad, de estar cerca un maestro que quiere, que ambiciona ser útil con su explicación.
Encontrar al maestro, es encontrar confianza, es ir acompañado, su palabra incluye, y nos da autonomía.
La postura de cambio del maestro es vital para el desempeño y amplio desarrollo del alumno, pues es acercarse a sus necesidades básicas, a conocer su entorno, a conocer sus diversas formas de aprendizaje, y no podemos seguir pasando o no enfrentando una responsabilidad generacional de institución en institución, tenemos que ser sujetos con compromiso y romper la cadena que la escuela anterior o en turno tiene la culpa de los bajos aprovechamientos del alumnado.
Un buen desarrollo del aprendizaje está basado en las oportunidades y motivaciones que el maestro propicie, para que sus alumnos pongan en práctica, el lenguaje comunicativo y funcional (Hablar, Escuchar, Leer y Escribir); siendo este un elemento básico para favorecer la comprensión lectora.
Los motivos de ser maestro, lo llevan a enfrentar lo que quiere ser, enfrentando situaciones de desconcierto, de limitantes, se involucra en encontrar las soluciones prácticas, como los medios de comunicación que ejercen una influencia muy importante; encuentra que en zonas marginadas, el nivel escolar de los padres es escaso o nulo, y no hay una retroalimentación más en la familia.
Este proceso de reconversión involucra al maestro dentro de una especie de vulnerabilidad, entre su formación, sus conocimientos , sus estrategias metodológicas de impartir clases, hasta comprender que su servicio es más tangible, más cercano;, el aprendizaje de nuestros alumnos.
Esta misión del maestro, ocupó muchas décadas, donde los indicies de analfabetas fueron muy altos, pero su recompensa fue el encontrar que en su trabajo escuchaba ecos; la disponibilidad de recursos materiales, bibliográficos, videotecas, etc., hoy en día entrega al maestro y a los alumnos un basto horizonte de información, entendiendo que la primera tarea es encender el deseo de querer saber.
Con ésta función de la comunicación se busca fomentar y mantener el deseo de conocer, el interés y la motivación de aprender.
La comunicación e interacción entre el maestro y el alumno no únicamente se refiere a impartir materias sino también integrar al los jóvenes en una educación basada en valores: axiológicos, cívicos.
La educación es un derecho fundamental como medio del progreso individual del individuo.
Encontrar las formas adecuadas de comunicación y de expresión, ser sutiles y delicados en la utilización de los diferentes tonos y formas de entablar la comunicación, en los dos sentidos; saber escuchar, respetar las aportaciones, crear debates, realizar informes escritos, utilizar las TIC; identificar cuando la clase no es productiva, cambiar la practica, así como la secuencia didáctica, todo esto nos exige conocimiento, experiencia, disciplina para logra la empatía con nuestros alumnos.
Cada momento en el desarrollo de nuestras funciones como educador, implica implementar en los diversos espacios de evaluación, considerar puntos de acuerdo a cambiar, pues dejaran de ser operantes, para representar más un lastre que un medio para logra las competencias individuales y grupales.
Tenemos que lograr con la disciplina no un medio de prohibiciones, sino un gama de compromisos por lograr en el beneficio individual y colectivo evitando conflictos, que aún con la más grande intención de recuperarse, ya se quebranto la confianza en los actores principales. (Alumno – Maestro).
El criterio, la responsabilidad con que cada maestro aborde su práctica docente le permitirá, ser el mediador, el facilitador entre su función y el objetivo trazado, para acercar al joven al conocimiento previsto y planeado responsablemente, adaptarse a nuevos estilos de enseñanza – aprendizaje, solicitar y brindar apoyo a maestros como retroalimentación y a los alumnos como un medio adicional para lograr mejores niveles de enseñanza, si se presenta errores , reconocerlos, analizarlos y modificar nuestras posturas personales de cómo abordamos o como propinamos tal vez con nuestra actitud o aptitud el error
El orgullo de ser maestro, pasa a ser más manifiesto con a lectura de José Manuel Esteve: La aventura de ser maestro, gracias por incluirnos como colegas en esta oportunidad que tenemos de poder servir, encontrar la experiencia que solo los años le dan valor y sabor, por preocuparse y ocuparnos día a día a mejorar nuestra sociedad, a forjarla en valores que le permitan a las nuevas generaciones a desempeñarse en un mundo con exigencias, con grandes necesidades, con grandes diferencias, enseñar no es un simple proceso, al estudio critico, corresponde un enseñanza critica, debemos de ser más claros, menos cerrados, debemos de proveer las herramientas que le permitan a los jóvenes a construir sus propios conocimientos, sus propias experiencias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario